Archivo mensual: julio 2013

CINE CASONERO / AGOSTO /

Imagen

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

[CASONEROS]

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Deja un comentario

31 julio, 2013 · 5:43 pm

**DOMINGOS CASONEROS**

Imagen

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

LA FIESTA DE LA QUEMA DEL MUÑECO

Capitulo 1 del informe de Claudia Bang en su informe al CONICET.
Son las tres de la tarde de un sábado frío de julio, camino hacia la “Cortada Zelaya”, una calle de dos cuadras detrás del shopping del Abasto, donde estaba programado el evento al que me habían invitado el lunes anterior, en mi primer reunión de red. Al acercarme, me doy cuenta que las cuadras cercanas están casi vacías. Deduzco que no se trata de un espacio del “Abasto turístico”, a pesar de la cercanía con el shopping. Paso frente a Casa Abasto, su puerta está abierta y veo gente que entra y sale. Unas cintas cruzan la calle Zelaya en la esquina, evitando el paso de los autos e indicando el lugar del “corte de calle”. A lo largo de esa cuadra se ven muchos niños jugando, todavía la fiesta no ha comenzado, por lo que, los adultos presentes van y vienen llevando y trayendo cosas. En el centro está “el muñeco”: una gran estructura multiforme y colorida de cartón, de una altura cercana a los tres metros. Se trata en realidad de varios muñecos apilados sobre cajones de verdulería. Los muñecos son hechos con cartón, papel y telas, decorados con diversos elementos y pintados, algunos tienen pequeños cartelitos pegados en el cuerpo, donde se puede leer: “que no nos lastimen”, “no nos gusta que nos peguen”, “dinosaurios”, “injusticia”, “guerra”, “muerte”, “egoísmo”, “las pesadillas”, “que me tiren del pelo”, “que se lastimen las personas”, “que discutan mis papás”.
Hacia un costado hay un buzón de cartón, donde dice: “¿Qué te gustaría quemar?”, abajo cuelga una lapicera y un montón de papeles en blanco. Se acerca Lucrecia de La Vereda y me saluda: “¿y? ¿Ya pusiste lo que querés quemar en el buzón?” Me señala algunos de los muñecos: “mirá, este lo hicimos con los chicos de La Vereda, aquel lo hicieron acá en Juegoteca Abasto, este lo trajeron del Ameghino, es la primera vez que participan. Este dragón lo trajeron de FUNDAIS, es una organización de acá a la vuelta, que trabaja desde el arte con gente en situación de calle. Acá hay más…” Y me va mostrando los diferentes muñecos y su procedencia… Todos habían sido hechos con niños o adultos en diferentes espacios de las instituciones de Rioba y traídos en las horas previas al evento.
Varias filas de banderines visten el cielo, cruzando la calle, colgados de los postes de luz, también están colgadas una fila de banderas de diferentes países de Latinoamérica. En la esquina se ve el camión de bomberos, y comienza a llegar más gente que se alegra al ver la murga, la que da inicio a la fiesta. “Van llegando cada vez más familias” me comenta una de las coordinadoras de Juegoteca Abasto, al pasar. Intento ver quiénes serían “las familias”, veo pequeños grupos, principalmente de mujeres de vestimenta sencilla con sus niños pequeños, por sus rasgos supongo que son de procedencia andina. Luego, me enteraría que esas “familias” son con las que trabajan varias de las instituciones, familias que viven en hoteles y pensiones, migrantes que han llegado de Bolivia o Perú en busca de una vida mejor, prefiriendo vivir en condiciones de hacinamiento en una zona céntrica como el Abasto, antes que tener que trasladarse a la Villa.
Se escuchan los tambores y entre la gente comienza la murga: un grupo de unos 20 adolescentes bailan y saltan detrás del estandarte que anuncia “Murga Los Ángeles del Valle”. Al final de las columnas de baile marchan los 5 jóvenes que integran la banda con bombos y platillos, liderados por Luis, quien coordina la murga. No todos llevan el traje completo, algunos solo el pantalón negro con flecos de colores, otros la levita roja y lentejuelas, la que se completa con pechera, sombrero con plumas y espejitos, guantes blancos y polainas de raso. Luis me contaría en otra oportunidad, que ellos se definen como una murga chica, barrial, conformada por chicos humildes del barrio. Nació porque en la Iglesia Los Ángeles del Valle querían acercar a los chicos con problemáticas de consumo, para poder incluirlos en algún proyecto barrial que les diera contención.
Al terminar la murga, veo a Guille que, junto a dos jóvenes gritan “¡Hagamos una ronda grande! ¡La ronda del CUJUCA!” La gente rápidamente hace una ronda que ocupa toda la calle, conformada por varias filas que miran hacia el centro, muchos niños ocupan el primer plano, donde la gente parece que ya supiera lo que iba a suceder. “¡Bienvenidos a la Fiesta de la Quema del Muñeco, vamos a presentarnos todos los que somos, para conocernos y que todos sepamos quienes están participando hoy!”, grita Guille con todas sus fuerzas hacia el centro de la ronda.
Este hombre de unos 50 años, con bigotes, anteojos, una camisa desalineada y zapatillas deportivas había sido mi primer contacto telefónico, quien me invitó a acercarme a la reunión de red. Guille toma una pelota imaginaria diciendo “yo soy Guille de la Casona Cultural Humahuaca y hoy vinimos con el CUJUCA. Le paso la pelota a Noe”, quien la toma imaginariamente para presentarse como perteneciente a Casa Abasto, “donde funciona la Juegoteca que participa hoy del evento”. Así se van presentando algunas organizaciones: “Nosotras somos del Centro de Salud Mental Ameghino y hoy trajimos un muñeco que hicimos con los chicos de infanto-juvenil”. “¡Nosotros somos del Centro de Salud Nº11 y hoy vinieron del grupo de abuelos para compartir la actividad!”. Efectivamente, en la esquina había unas sillas con algunas personas mayores sentadas.
Al terminar las presentaciones, una joven anima una ronda de preguntas y respuestas que da inicio a la Cumbre de Juegos Callejeros, la que invita a todos a jugar. Luego, Guille señala diferentes rincones de la calle: “acá vamos los que jugamos al elástico, allá están las sogas, allá el tumbalatas, acá va la carrera de embolsados, ahí la carrera de autitos… ¡A jugar!”
Se desarma la ronda y todos se mezclan, distribuyéndose en diferentes espacios marcados por juegos pintados en el piso o por elementos que están disponibles para jugar. En cada juego hay un referente del CUJUCA que ayuda, orienta o invita a jugar. La calle se transforma muy naturalmente en un gran patio de juegos donde se mezclan grandes y chicos. Luego de sacar algunas fotos, me acerco a Guille, quien está con unas tabas en la mano. Mi intensión es saludarlo y charlar con él, pero él rápidamente me pregunta: “¿Sabés jugar a las tabas?, tomá estas”. Luego de explicarme el juego me quedo jugando con él y algunos niños, con los que me deja luego de unos minutos. Al juego se van sumando algunos otros, los que vamos tirando una pequeña pieza de madera por turnos, intentando pegarle a una pelotita que está hacia el final de una canchita improvisada frente a un portón. Tres nenas que participaban del juego me dicen: “vení que vamos a saltar la soga…” Tironeándome me llevan hacia un costado donde dos hombres hacen girar una larga soga, y una fila de 6 o 7 niños y adultos la saltan una y otra vez. Las niñas y yo nos sumamos a la fila y saltamos entre risas que se comparten con quienes sostienen las sogas. Uno de ellos pregunta “¿quien quiere sostener la soga?” Yo me ofrezco, al notar que no aguantaría mucho más el ritmo del saltar, las niñas se ríen al verme agitada. Sostengo un rato un extremo de la soga haciéndola girar, mientras observo cómo la gran mayoría de los presentes están jugando: varias rayuelas son jugadas por niños junto a profesionales de las instituciones, otros jóvenes y padres de los niños. En este clima de tal alegría veo que, del otro lado del gran muñeco, unas mujeres comienzan a amasar. Aprovecho que un joven con el traje de murga toma la soga diciendo “yo quiero sostenerla ahora”, y me acerco. Ya habían pasado casi dos horas desde el comienzo de la actividad.
Noemí pasa cerca y me comenta: “si, son las mamás de juegoteca que siempre amasan las tortillas para la merienda”. Alrededor de un tablón apoyado en unas cajas se encuentran 4 mujeres y algunos niños amasando, al lado de un pequeño fuego hecho dentro de un tambor, en el que se apoya una chapa sobre la que se van cocinando las tortillas. “¿Las probaste?” me pregunta Lucre mientras me pasa un mate. “Ponete en la fila dale, que están buenísismas”. Me sumo a la fila que se va formando delante del tablón, desde donde se reparten trozos de tortillas.
Hacia un costado, unas jóvenes reparten leches y galletitas a los chicos presentes, luego me contarían que son coordinadoras de sala en la Juegoteca Abasto. Es el momento de mayor concurrencia al evento. Aprovecho para sacar algunas fotos más, mientras a mi alrededor se cruzan niños que juegan y adultos que conversan, se toma mate y se come.
De repente la calle se llena de pelucas y trajes de vivos colores, muchos jóvenes que, detrás de sus narices rojas de payasos, hablan e interactúan con grandes y chicos. Son los Payamédicos, un grupo de payasos de hospital que, por un breve tiempo, realizó sus talleres de formación en Casa Abasto y fueron invitados a participar en este evento. Sobre la vereda, a mitad de cuadra y cerca de la pared, un grupo de mujeres cantan coplas en círculo, acompañadas de sus cajas copleras. Es un grupo de mujeres de mediana edad, vestidas con detalles andinos en sus ropas.
En otra de las veredas, una hilera de caballetes de pintor sostienen algunas pinturas, cada una lleva un recuadro que dice “artista:” seguido de un nombre. Me acerco para mirar, cuando escucho que alguien me dice desde atrás: “¿Te gusta? La pinté yo”. La amistosa sonrisa de pocos dientes y la postura encorvada de ese hombre harapiento que me hablaba mientras armaba un cigarrillo sin filtro me hizo acordar a los internos del Hospital psiquiátrico, con quienes en ese momento compartía tantas actividades en el Frente de Artistas del Borda. “Está muy buena, te felicito”, le digo. “Está linda la fiesta acá, yo no conocía”, me dice sonriendo, “yo también es la primera vez que vengo”, le contesto. “Yo vengo con ellos”, me cuenta señalando un grupo de unas diez personas, algunas de aspecto similar a él, quienes toman mate y se ríen conversando. Recordé que vendría una fundación que trabajaba desde el arte con gente en situación de calle, eran ellos. “¿Hace mucho que pintas?”, le pregunto. “Más o menos, estoy aprendiendo y me gusta”. Se despidió porque lo estaba llamando su grupo para sacarse una foto colectiva.
En ese momento escucho a Guille gritar anunciando que se viene la presentación del grupo de teatro comunitario “La Picazón del Abasto”. Aparecen algunos personajes entre el público y la gente les va haciendo lugar. Se forma un semicírculo en el centro de la calle. Se representa una escena que recrea situaciones del Abasto: aparecen señoras con chalinas y delantales, como una evocación a la figura tradicional de “la señora de barrio”, las que se encuentran en la calle, donde diversas situaciones intentan contar fragmentos de la historia del barrio. Luego cantan una canción y se retiran aplaudidos fuertemente. Era la presentación de un grupo de teatro formado por vecinos del barrio.
Cae la noche y algunos coordinadores de Rioba pasan diciendo: “¡vamos a hacer la ronda para quemar al muñeco!”. La ronda se va armando y se prende fuego la estructura. Por un momento hay un extraño silencio sostenido por muchas personas… El espectáculo ha conmovido a los presentes, el calor invita a quedarse cerca del fuego. Se empieza a escuchar la llegaba de la cuerda de tambores que acompañaría este momento. Siete varones se acercan, caminan tocando una base de candombe en sus tambores. Ellos desfilan alrededor del fuego, invitando a los presentes a bailar en una ronda, a la que se suman chicos y grandes, entre rizas y danzas. Toda la cuadra se impregna del sonido de los tambores, que no paran. Quienes no se suman a la ronda sacan fotos u observan mientras mueven alguna parte del cuerpo. El fuego va consumiendo las estructuras de cartón y cuando ya queda poco, dos bomberos, que observaban antes desde la esquina, apagan el fuego, dando fin al encuentro.
Mientras muchos se van retirando y saludando, me quedo en un grupo con quienes limpiamos la calle y guardamos las cosas, las que quedarían hasta el lunes siguiente en Casa Abasto.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

CALLES DE LA MEMORIA

calles de la memoria

Deja un comentario

5 julio, 2013 · 9:40 pm

JUPSI EN PUNTOS DE CULTURA

//junio 2013//

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

CALLES DE LA MEMORIA

memoria

Deja un comentario

2 julio, 2013 · 6:27 pm